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  • : Philo-socio-anthropo-histoire. Revue en ligne éditée par une partie de l'ancienne rédaction de "La Pensée" exclue en 2004, élargie à d’autres collaborateurs et consacrée au renouvellement de la pensée critique de la globalisation, du politique, de l’économique, du social et du culturel.
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Revue en ligne éditée par une partie de l'ancienne rédaction de La Pensée exclue en 2004, élargie à d’autres collaborateurs et consacrée au renouvellement de la pensée critique de la globalisation, du politiq
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4 février 2013 1 04 /02 /février /2013 17:57

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Ledit « printemps arabe » faisant suite aux révocolors dans les pays de l'Est euro-asiatique a achevé de convaincre beaucoup de militants anti-impérialistes et anti-guerre que l'existence d'un grand méchant loup, hier « totalitaire », aujourd'hui « islamiste » justifiait toutes les interventions armées qui, avant hier, auraient été qualifiées d'impérialistes ou de néocolonialistes, et qui aujourd'hui en appellent au « droit » du plus fort « de protéger » le faible contre ...un faible. Sans jamais poser vraiment la question de savoir qui a bien pu en définitive fabriquer ce grand méchant loup et s'en servir comme argument d'intervention.

 

Après la Yougoslavie, après l'Irak, après la Libye, après la Syrie, après toutes ces ingérences coûteuses pour le contribuable qui n'ont contribué qu'à exacerber les tensions et multiplier les horreurs, cette situation s'est encore alourdie avec la crise du Mali et l'intervention française dans ce pays, suivie de la tentative de prise d'otages en Algérie. Car on a vu plusieurs personnalités connues jusqu'à présent pour leurs critiques « de gauche » de l'hégémonisme otanesque se ranger derrière les soldats de la Françafrique, de la France et de la CEDEAO. Raison qui explique pourquoi nous avons pris la décision d'écrire un texte en réponse à la prise de position de Samir Amin en faveur de l'intervention française, une personnalité connue pour avoir joué un rôle important dans l'analyse et la dénonciation des politiques menées par les puissances occidentales dans les pays du Tiers-monde. Prise de position qui exige à nos yeux de tenter de présenter de notre côté une analyse de la situation prenant en compte l'ensemble des facteurs en notre possession sur cette crise dans son contexte historique et régional.

 

La Rédaction

 

PS. Dans ce numéro, nous publions la version de notre réponse en langues espagnole, anglaise et française. Dans le numéro suivant, nous publions, en français uniquement, l'ensemble du débat, à partir de l'article de Samir Amin et de toutes les réponses obtenues à cet article, y compris les nôtres.

 


 

 

 

Versión castellana

 

 

Malí: izquierda pro guerra y recolonización
-
Respuesta a Samir Amin

 

 

Traducción: Red Roja



¿La izquierda antiguerra en el campo de la guerra?



        Mientras que el mundo capitalista se inserta en una crisis sistémica sin precedentes y que el mundo árabe es cruzado por tentativas de desestabilización que se deben a las décadas de saqueo y dictadura pero que no son todas, lejos de allí, el resultado de factoreslocales, que África vive a la hora del saqueo y conflictos no regulados, de Congo a Costa de Marfil, del Sur-sudan a Libia, Franciase comprometió de nuevo en un conflicto armado en una de sus antiguas colonias, Malí. La "izquierda anti guerra" pasó globalmente de la condena suave de los bombardeos en Yugoslavia y Afganistán al apoyo declarado a la injerencia en Libia, Siria y Malí. ¿Se debe intentar comprender por qué? ¿Y por qué puede ser difícil navegar entre las redes occidentales de la izquierda ex anti guerra a la izquierda antiimperialista de los países del Sur?



        La inacción culpable, o incluso el  consentimiento a las tesis dominantes, de muchos "progresistas" occidentales sobre las cuestiones de la guerra y la paz durante los últimos acontecimientos de Libia, Siria o Malí cortan radicalmente con la "guerra a la guerra" de Henri Barbusse, lema que fue fundador, en Francia, de la izquierda antiimperialista, anticolonialista y anticapitalista. Y en este contexto, se puede resentir la posición pronunciada por Samir Amin en particular sobre los acontecimientos de Malí (véase: < http://www.m-pep.org/spip.php?article3184 >), como una ruptura con los principios que fundan el internacionalismo: soberanía, independencia, no injerencia pero también una ruptura con, por ejemplo, la izquierda latinoamericana y más ampliamente la de los países del Sur.


        ¿Cómo se puede presentar a Holande y al Gobierno "socialista" como  desinteresado y casi como representante  del honor de la Europa incapaz de  posición común ante las crisis árabes y africanas y ante el gran  malévolo lobo US - Americano, con una ambigüedad calculada sobre la  cuestión de la actitud a tener respecto a China y Rusia? Mientras que  tenemos en Francia a un Gobierno que personifica la injerencia, el  intervencionismo continúa en la misma línea que de lo que fueron  históricamente en Francia los "socialistas": un instrumento del  colonialismo y de una represión salvaje contra el movimiento de  liberación nacional (véase en particular: Mitterrand y Argelia). Un  pasivo que no se analizó nunca, denunciado, y en consecuencia superado  por los interesados. 


Esperamos del Presidente del Foro Alternativas (Samir Amín) que sea algo diferente de la prolongación de los hábitos de la izquierda  socialista desde el período colonial que se mantuvo durante  los Gobiernos de izquierda desde 1981. El intervencionismo militar de los Estados ricos, que son ex países colonialistas, puede servir para todo excepto para que aquellos que han establecido y  mantenido después de las independencias regímenes fantoches  como el que existía aún hoy en Malí, puedan  constituirse  en referencia moral y  filantrópica. Sobre todo, después de haber derrocado por la fuerza y por la manipulación de los servicios neocoloniales al gobierno progresista del gran patriota maliense Modibo Keita[1].

 

Este comportamiento grotesco no puede ser aceptado por quienes apoyan realmente a los países del Tercer Mundo,  quienes continúan reclamando sin éxito desde los años sesenta un verdadero nuevo orden económico mundial igualitario, y en consecuencia un nuevo orden político que sea, él también, igualitario. Justo al contrario "del nuevo-antiguo orden mundial", estrictamente reaccionario, preconizado y llevado a cabo por los centros imperialistas durante los últimos treinta años.


        ¿Cómo se puede imaginar que sea Francia, con su pasado, la que pueda garantizar las negociaciones en Malí? ¿En nombre de qué, de quien, podría hacerlo de manera equilibrada? En el fondo, ¿no se trata de devolvernos una vez más al famoso "responsability to protect" elaborado minuciosamente por los “especialistas en derechos del hombre” del otro lado del Atlántico para justificar, o legitimar aquí, la injerencia militar francesa en Malí, a partir del mismo concepto de moda del "derecho a proteger".

 

Lo que se percibirá, cuando el polvo de los tanques haya vuelto a caer, por parte del pueblo interesado como una arrogancia, un desprecio al  pueblo africano, quien debe adorar ver en las calles de Tombuctú las  banderitas francesas que se distribuyeron a los niños, y donde no falta  en realidad más que se nos diga "gracias bwana!"  Estos reportajes de propaganda son verdaderos insultos para aquéllos  que son presentados como "los buenos negros" que aplauden la verborrea de los  franceses, como hace más de un siglo,  a los que "traían la civilización  a las tribus desheredadas e incultas". En el fondo, después de habernos   burlado del discurso de Sarkozy en Dakar y de su manera de presentar  África, y en particular aquello de "la incapacidad del hombre  africano para poder entrar en la Historia", nos encontramos con exactamente el mismo discurso inundando los medios de comunicación[2].


        Por último, un economista "de izquierda", si este término quiere aún  decir algo, y "anti guerra", en el momento en que Francia y Europa se hunden en la crisis, en el desempleo masivo y la miseria, debe  pronunciarse también sobre el coste de esta guerra, cuando las estimaciones  varían entre 30 millones de euros gastados hasta ahora (según el Ministro  francés de Guerra) hasta un millón de euros al día Yambién debería preguntar: ¿y si estas sumas considerables se destinaran al  desarrollo y a la cooperación real de Malí con Francia, ¿tendrían los famosos "islamistas", o  los separatistas tuaregs, o  sus aliados de Qatar y de cualquier parte, espacio político para intervenir?

 

Cómo analizar la crisis de Malí


                Queda claro que los acontecimientos de Malí no pueden separarse de los efectos a largo plazo de la colonización y de las políticas neocoloniales efectuadas desde la caída del primer Gobierno maliense realmente independiente y dedicado al desarrollo nacional, el del Presidente Modibo Keita, asesinado en prisión, mientras  se perpetraba un Golpe de Estado con el apoyo de de los poderes franceses de la época. Golpe de Estado que situó hasta hoy a Malí en la vía de la sumisión a la influencia neocolonial y frenó toda política de desarrollo autónomo.


Queda también claro que los acontecimientos actuales en Malí son la consecuencia directa de la destrucción del Estado libio por la injerencia de las potencias de la OTAN y las monarquías absolutistas de la península arábiga. Las armas y grupos armados reunidos en el norte de Malí  partieron de Libia y fueron transportados, después de la caída del Estado libio hacia Malí, sin que los satélites espaciales de los Estados Unidos hicieran sonar la alarma.


Queda claro también que el debilitamiento desde hace varias décadas del Estado maliense y su ejército, como el de otros Estados vecinos, se toleró, o incluso fue fomentado, por potencias exteriores. También es un hecho que , militares malienses, que fueron entrenados por mandos USA, pasaron en gran número y con armas y bagajes al campo rebelde, al tiempo que llegaron otros grupos armados de distintas obediencias en el Norte de Malí.


Queda claro también que Malí, como sus vecinos, posee recursos estratégicos (uranio, petróleo, gas, oro) deseados por potencias que compiten en la escena internacional con EE.UU. y sus protegidos, y que buscan fuentes de energía y recursos naturales para garantizar su desarrollo.


Queda claro también que el único Estado constituido e independiente en la región es a partir de ahora Argelia, el país más grande de África desde el desmantelamiento del Sudán unificado realizado bajo influencia de los EE.UU y de Israel.


Queda claro también que el conflicto en Malí se caracteriza, por una parte por las contradicciones que atraviesan a las potencias occidentales y a las grandes compañías transnacionales, en una zona considerada como el patio trasero tradicional de la Francia colonial y post colonial. En este contexto se debe analizar la intervención  francesa que encontró un apoyo distante por parte de sus aliados oficiales y de las  potencias emergentes. En un país que no posee un verdadero Gobierno legítimo puesto que el Gobierno maliense actual es el resultado de la correlación de fuerzas impuesta por un Golpe de Estado y un contra Golpe de Estado, y que la intervención francesa goza del apoyo de una CEDEAO, organización a priori estrictamente económica, cuyos dirigentes a menudo son impugnados en función de su representatividad, en particular el de Costa de Marfil cuyo Gobierno se estableció tras una intervención exterior, por vez primera en los anales internacionales, encargada de decidir quién era el ganador de las elecciones en este país. Recordemos al  respecto que, además del carácter innoble, agresivo y criminal del Gobierno francés de esta época en este conflicto que continúa abierto, el Partido Socialista Francés apoyó esta actuación este movimiento traicionando a sus "camaradas" del Frente Popular de Costa de Marfil, partido miembro de la Internacional Socialista. Independientemente, por otra parte, de las opiniones que el pueblo De Costa de Marfil pueda tener del Gobierno Gbagbo que es el único con derecho a enjuiciar este tema.


Queda constatado por otra parte que se encontró en las carpetas de los estrategas del AFRICOM el viejo plan separatista francés que databa del final del período colonial del "Gran Sahel", que preveía de romper los Estados existentes en favor de una extensa entidad desértica poco poblada y fácilmente controlable. El AFRICOM, es el Comando del ejército de EE.UU. para África, que viene buscando desde hace años, sin éxito, un país africano que acepte albergar su sede. Se encuentra por el momento "exiliado" en Stuttgart, en Alemania.

¿"Comunidad de destino" atlántica y/o contradicciones inter imperialistas?


¿Puesto que Qatar está obviamente detrás de todas las tentativas de cambios violentas en los países árabes y musulmanes, en particular en Malí, y que el propio Qatar constituye, en la mayor parte de su territorio, una base del ejército de EE.UU, cómo concebir las contradicciones que parecen surgir en Malí entre la posición francesa, la de Qatar… y la de su protector?

 

Parece pues en este contexto que hay hoy, por una parte complementariedad entre la acción de Francia en Malí y el objetivo estratégico de los EE.UU de controlar África y de bloquear edesarrollo de los contactos entre los países africanos y las potencias emergentes del BRICS, en particular China, y de impedir también el mantenimiento de estados fuertes e independientes, tanto política como económicamente, en este eje que comienza en las orillas del Océano Atlántico y se prolonga hasta el Xinjiang, eje que permite cortar África y la Eurasia en dos partes. Pero existe también una contradicción inter imperialista entre el viejo colonialismo francés y sus prolongaciones cansadas del "Françafrique", y las potencias anglosajonas, que se manifiesta en particular con la competencia entre el grupo Total y los grupos British Petroleum y Exxon Móvil. Y se puede suponer que lo mismo sucede para el uranio y el oro.


En Argelia, en el reciente ataque venido de Libia que se dirigió a una planta de gas en In Amenas propiedad de British Petroleum dónde, a solicitud de la misma BP, no había presencia militar argelina, dado que se delegó la seguridad en principio a sociedades de seguridad privadas elegidas por la compañía… y a quienes no se vió actuar durante el ataque terrorista. De esta forma se habría querido facilitar el ataque a este lugar situado muy cerca de la frontera libia que de otra manera no se hubiera podido tomar, lo que permite enunciar la hipótesis de una provocación exterior.

 

La reacción rápida y sorprendente de los poderes argelinos impidió una larga crisis de los rehenes que habría permitido todas las "mediaciones" y todas las injerencias en los asuntos interiores de Argelia. En este país, la población se negó a ceder a las sirenas dudosas de la "primavera árabe" y cuyos partidos, tanto "laicos" como "regionalistas" o "islamistas" son recibidos regularmente por el embajador de los EE.UU y sus colegas de las otras potencias occidentales o que mantienen televisiones por satélite "islámicas" de oposición, que tienen sus bases en Londres y Qatar. Lo que puede explicar la cólera manifestada al principio por el Primer Ministro británico hacia Argel. Argelia, seguramente más todavía que Malí, parece constituir un objetivo de elección para los poderes imperialistas de la OTAN. Hasta parece constituir su próximo objetivo privilegiado. Todo se dirige a que  a lo largo de todas sus extensas fronteras, de Marruecos a Malí pasando por el Sahara Occidental, y de Malí a Libia, o incluso Túnez, existan poderes o fuerzas hostiles a este país no alineado y símbolo de una lucha difícil y triunfante por la independencia. En este contexto, se puede pensar que hay en la crisis de Malí dos niveles de contradicciones: en primer lugar una contradicción inter imperialista entre Francia y las potencias anglosajonas, entre las empresas transnacionales basadas en Francia y las asociadas a las potencias anglosajonas. Hay a continuación, simultáneamente, una voluntad de Francia de reforzar su posición dentro de la alianza atlántica, mostrando el papel indiscutible que podría desempeñar impidiendo todas las tentativas de desarrollo de relaciones más estrechas y más ventajosas entre los países africanos y las potencias emergentes de los BRICS, en particular China y el conjunto de los países no alineados vinculados al desarrollo de relaciones económicas equitativas "Sur-Sur".

 

A menos que se adopte la opinión optimista según la cual, Francia querría volver a reanudar su tradición gaullista, sostenida por el Partido Comunista Francés en su momento, de una política "árabe" y mundial "equidistante" rompiendo al mismo tiempo además con la tradición del "Françafrique", y que se trataría también de imponer eso en África.

 

Pero por el momento, nada permite suponerlo, puesto que incluso las vacilaciones manifestadas por el candidato Hollande hacia la OTAN a su llegada al Elíseo parecen superadas, como parecen demostrar las actividades de Francia en Siria y las múltiples consultas mantenidas entre París, Doha y Tel Aviv.


Es imposible, cuando se permanece fiel a la Carta de las Naciones Unidas y en consecuencia a la soberanía nacional y a la no injerencia en los asuntos interiores de los Estados, apoyar cualquier política de intervención, fraccionamiento o soberanía en África, venga de donde venga. No se puede hacer otra cosa que apoyar el derecho a la autodeterminación, a la soberanía y a la integridad territorial de los países árabes y africanos; y en consecuencia todo lo que tienda hacia la restauración de la independencia total, la integridad territorial y la soberanía nacional de Malí y el mantenimiento de la independencia y la integridad territorial de Argelia y de todos los países de la zona de África
subsahariana. Razones por las que es necesario seguir siendo muy prudente
al menos, o incluso circunspecto, con respecto a los recientes acontecimientos producidos en Malí y en los países vecinos.

 

Países que están todos amenazados por grupos terroristas implantados desde hace muchos tiempo, y conocidos sobre todo por sus vínculos con la criminalidad y los servicios secretos ocultos antes incluso de identificarse, en la mayor parte de los casos, con un pretendido "islamismo" actuante bajo la influencia de monarquías anacrónicas y cuyas actividades han estado y están apoyadas por potencias exteriores, en Libia, en Siria o en otros lugares. Nosotros no podemos, si es el progreso social y el progreso del pueblo lo que nos importa, más que trabajar para que Francia demuestre, antes de adoptar cualquier posición, la coherencia de los principios de su Gobierno, por razones de pura forma seguramente. Y así mismo denunciar a estas agrupaciones transnacionales y sus apoyos en la península arábiga, o allí donde actúen, y en consecuencia en particular en Siria, lo que permitirí crear las condiciones que permitan a Malí gozar cuanto antes de su plena independencia y elaborar un calendario de reconstrucción rápido de un digno ejército nacional, condiciones para abrir negociaciones de paz entre todas las fuerzas políticas malienses, sin injerencias exteriores.

 

Todo esto entra obviamente en contradicción con los intereses económicos a corto plazo de las clases dirigentes en Francia. Lo que implicaría también que Francia cesase todas las actividades en Libia que prolongan los resultados de la intervención desastrosa del anterior Gobierno francés y que desaparezca toda política de injerencia en los asuntos interiores sirios, corte todo vínculo con la oposición exterior y armada cuya presencia se debe más bien a factores exteriores que a una voluntad, nunca probada, de la población siria. Quiérase o no, existe un vínculo directo entre los acontecimientos de Libia, Siria, Malí y Argelia. Y no podrá apoyarse la política del Gobierno francés hasta que haya demostrado coherencia. Acabar con el apoyo de las monarquías absolutistas del Golfo, enlace regional habitual del imperialismo USA, a los grupos rebeldes armados en Siria, Libia y Malí supondría ipso facto, el final de los conflictos en estos países y se volvería pues inútil la presencia del ejército francés en Malí. Si es que ese fuera realmente el objetivo buscado por París. En este contexto, no podemos sino asombrarnos de que algunas voces como Samir Amin, conocidas por su compromiso antiimperialista tomen parte en este conflicto, apoyando además a acción de Francia, a su vez apoyada por la OTAN, al mismo tiempo que, como recordó el embajador ruso a la ONU, la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no da a Francia el derecho a hacerlo todo en Malí.

"el islam político" como elemento justificativo de la injerencia


        En este contexto global es necesario medir y analizar las cuestiones que perturban a numerosos militantes del progreso social, en particular la cuestión del "islam político". Es necesario en primer lugar recordar que este concepto es típicamente de origen occidental puesto que el fundador del islam fue jefe, en primer lugar, de un partido político reivindicado como tal que tiene por nombre "Hezbollá", y fue el Jefe de un Estado establecido en Medina. Él elaboró la primera constitución del mundo, constitución que garantizabao las normas de cohabitación de tribus y religiones diferentes en un Estado común. El islam es pues por principio no sólo una creencia en el más allá, no sólo una ética social y jurídica, sino que es también un proyecto político desde sus orígenes (economía no usurera, igualdad social ante la ley, tolerancia religiosa, etc.) aunque este proyecto, como otros, puede leerse e interpretarse con un método reaccionario o progresista.

 

Queda pues claro que, con el mismo título, que un Chavez, o incluso una Angela Merkel, pueden reivindicarse de un "cristianismo político" y social, y también de un análisis social marxista paralelo en el caso venezolano, no se puede a priori negar a los musulmanes el derecho a proponer libremente a su pueblo un proyecto político de acuerdo con sus convicciones profundas. Menos aún a aceptar, en nombre de un viejo laicismo hipócrita socialdemócrata denunciado en su tiempo por Lénin, y luego por Maurice Thorez, utilizar dos pesos y dos medidas, propias del etnocentrismo colonial.

 

La cuestión del susodicho "islamismo", en realidad del takfirisme, del exclusivismo extremista, está en otra parte. Constituiría una estricta cuestión interior para el pueblo interesado en la que ningún Estado exterior tendría derecho a mezclarse, incluso si tomaba la forma efectivamente reaccionaria que generalmente tomó hoy día, si estas corrientes no hubieran sido a menudo instrumentalizas por las grandes potencias imperialistas y sus aliados de las monarquías absolutistas absolutamente sujetas a las normas políticas y económicas del capitalismo rapaz mundializado.


No se pueden tampoco confundir a los grupos de traficantes transnacionales de droga, armas y emigrantes que tomaron la etiqueta "islamista" como mampara para sus actividades lucrativas y sus luchas por el control del territorio, lo que se conoce desde al menos una veintena de años en los países de la África subsahariana, y lo que las grandes potencias imperialistas y sus Estados vasallos permitieron e incluso favorecieron, con las actividades de otros "islamistas", por reaccionarios que sean. Es necesario recordar aquí que, en la época del Gobierno de los talibanes en Afganistán, la cultura del opio se había erradicado casi completamente en nombre de los valores tradicionales del islam y que, si Afganistán vuelve a ser hoy el principal productor de droga, eso sucede a imagen y semejanza de lo que se había hecho antes bajo los auspicios de la CIA en América Latina. La OTAN sustituyó   un Gobierno "islamista" nacional, reaccionario e independiente para implantar un Gobierno "islamista" sometido, basándose en todos los tráficos posibles y no menos, si no más reaccionario aún en los hechos, ya sea con respecto a las capas sociales y a las regiones marginalizadas o frente a las mujeres, fuera del objetivo de la información central al uso por parte de los periodistas occidentales.


Queda pues claro que existe un vínculo entre las potencias imperialistas declinantes de Occidente, las monarquías absolutistas creadas por el colonialismo en la época de su poderío y las redes de traficantes "islamistas" utilizadas por estos mismos círculos a quienes gusta jugar a los bomberos pirómanos. Lo que no quiere decir que no existan contradicciones entre todos estos círculos. Es preciso, no obstante, no confundir las contradicciones no antagónicas que pueden en un momento darse entre la burguesía imperialista y compradora, y las contradicciones antagónicas, o que pueden eventualmente pasar a serlas. Se puede ciertamente considerar estimar que Francia defiende sus propios intereses capitalistas en África subsahariana y que eso pasa por actitudes más moderadas hacia las poblaciones locales y hacia Estados independientes como Argelia, pero no se puede negar que su intervención abre lógicamente la vía a otras intervenciones. Nadie dice que la intervención que elMinistro francés de "defensa" actual desea que se prolongue hasta la victoria "total", al final no aproveche más que a TOTAL, y que ella conlleve una guerra sin final, acabando de desintegrar los Estados existentes y abriendo, como es el caso actualmente en Libia, la vía a un desorden generalizado que permite a las compañías transnacionales más potentes "asegurar" las minas y yacimientos que hayan conseguido acaparar, dejando el resto del territorio en  manos de señores de la guerra, a la imagen de lo que sucedió durante el período colonial en el ex imperio de China desmembrado hasta la victoria de la Revolución china que restauró la integridad territorial del país a partir de 1949.


        El enemigo principal de los pueblos del Sahara no es de origen local, procede de los centros del imperialismo, y Francia, si fuera en sus pretensiones de respeto a los pueblos, tomaría el camino de un proyecto de cooperación mutuamente ventajoso con estos pueblos, de ruptura con la OTAN y la UE, y de una aproximación con las potencias emergentes y los Estados realmente independientes de Eurasia, Mediterráneo, África y América Latina que constituye hoy el único contrapeso real ante los caminos belicosos y destructivos del capitalismo rapaz mundializado, "asegurado" en torno a la OTAN y a más de 700 bases militares USA extendidas en el mundo y del archipiélago de prisiones secretas de la CIA que se benefician de la cooperación efectiva de todos los Estados miembros de la OTAN y todas las dictaduras o democracias formales que le están sometidas.


        En cuanto a los Malienses, nada permite decir cuáles son sus opiniones hacia los acontecimientos que ensangrientan su país, puesto que no se hizo nada antes en relación con protagonistas exteriores de la crisis actual para permitir negociaciones entre todas las partes representativas de este pueblo. A la apariencia de éxitos políticos efímeros que parecen buscar algunos, nosotros preferimos la defensa de principios.



        Bruno Drweski*, Jean-Pierre Page**

  • Historiador, Politólogo, Director " La Pensée libre  ", militante
    del Colectivo " Pas en notre nom ".


    ** Sindicalista, antiguo responsable del departamento internacional de
    la CGT, antiguo miembro del Comité central del Partido comunista
    francés.

 


[1] Modibo Keïta fue un político maliense, primer Presidente de Mali  tras su independencia y promotor de la efímera Ffderación de Mali con Senegal, cuyo gobierno prefirió finalmente acercarse a Paris. Modibo Keïta gobernó su país entre 1960 et 1968 cuando fue derrocado por un golpe de estado que beneficiaba claramente a los intereses colonialistas. Nació en 1915 en Bamako y murió encarcelado en el campo de paracaidistas de Djikoroni Para en Bamako. EL 16 de mayo de 1977, sus carceleros le dieron para comer alimentos envenenados en un momento en el que la crisis de la política neocolonial francesa se hacía patente. Panafricanista y tercermundista convencido, Modibo Keïta condujo una política de no alineamiento radical y estableció relaciones estrechas con países que habían optado por el socialismo.

 

English version :

Mali: Pro-war Left and recolonization
-
 Response to Samir Amin


By
Bruno Drweski*, Jean-Pierre Page**



The anti-war Left int the war camp


While the Western capitalist world is sinking into a systemic crisis without precedent, the Arab world is submitted to attempts of destabilization due to decades of looting and dictatorship, but not all this far from it being the result of local factors, and Africa lives at the time of looting and unresolved conflicts, from Congo to ivory Coast, from South Sudan to Libya, France is engaged in a new conflict in one of its former colony, Mali. The "antiwar Left" meanwhile, after having superficially condemned the bombing of Yugoslavia and Afghanistan supports now the interventions in Libya, Syria and Mali. We must try to understand why ? And why it can be also difficult to navigate between the networks of the the former Western antiwar Left and the Left of the anti-imperialist countries ?

The passivity and even the acquiescence to dominant theories of many Western "progressive" intellectuals and movements on issues of war and peace in recent events in Libya, Syria and Mali stays in stark contrast to the "war on war" proclaimed by Henri Barbusse, slogan which was founded in France the anti-imperialist, anti-colonialist and anti-capitalist Left. In this context, one can feel that the position taken by Samir Amin in particular concerningt he events of Mali (see <http://www.m-pep.org/spip.php?article3184>), as a rupture with the founding principles of internationalism: sovereignty, independence, non-interference but also a rupture with, for example, the Latin American Left and wider from almost all the countries of the South.

How can we accept to present Holland and its "socialist" government as a disinterested one and almost as the honor of representing Europe unable to take a common position toward Arab and African crisis, facing the big bad U.S. wolf, not to talk about the unclear position about the attitude to have towards China and Russia ? This, while we are dealing with a government which is representing French interference, interventionism, directly linked with the behaviours "socialists" took traditionnaly in France, being rather an instrument of colonialism and of fierce repression against the national liberation movement (see in particular: Mitterand and Algeria). A tradition that has never been analyzed, criticized, and thus surpassed by those concerned.

We expect from the President of the Forum of alternatives that he presents an alternative to the extension of the mistakes made by the socialist Left since the colonial period, which in fact continued throughout all Leftt governments since 1981. The military interventionism of rich powers, especially from former colonialist countries, has everything on its side except the right to create a moral and philanthropic discourse coming from the very same people who set up and maintained after independence puppet regimes existing till now in Mali ! After the violent overthrow manipulated by neocolonial secret services of the progressive government of the Malian patriot Modibo Keita. This kind of grotesque behavior therefore can not be accepted by the authentic supporters of the Third World which is still demanding without any success since the 1960s a truly egalitarian new world economic order, and hence a new political order which is the exact opposite to the so-called "new (old) world order" now advocated by the imperialist centers, in the wake of reactionary policies conducted briskly over the past thirty years.

How can we imagine that France, with its past, could promote neutral negotiations in Mali ? In which name, could it do it a balanced manner ? Basically, we are returning once again to the famous "Responsability to protect" concocted by the humanrightists from the other side of the Atlantic ocean justifying or legitimizing here the French military intervention in Mali, using here the same fashionable concept of "right to protect." This will be considered by the peoples concerned, when the dust settled by tanks will fall, as an arrogance, of contempt towards the people of Africa who must worship in the streets of Timbuktu French flags distributed to children and where the only missing thing is to hear : "thank you bwana!"

These type of propaganda carried on by French medias are in fact an insult presenting "good Negroes" applauding French “brave soldiers”, as it has been donne here more than a century ago, when those same "brought civilization to the impoverished and uneducated peoples." Basically, after the mocked Dakar speech of Sarkozy pretending "the inability of the African man to enter into the history," we are exacly in the same situation with the discourse we can hear in the mainstream medias.

And finally, a “Leftist” and “antiwar” economist, if that term still means anything, at the moment when France and all Europe is sinking into crisis, mass unemployment and poverty must take a stand also concerning the cost of this war, with estimates ranging from 30 million euros (according to the French minister of war) to up to one million euros per day (Http://www.rfi.fr/afrique/20130123-cout-guerre-mali-operation-militaire-serval-gazelle-tigre). And he should ask then : what could happen if these sums would have been spent for development and cooperation with Mali, what would be then the political space left for the so-called "Islamists", or Tuareg separatists or their allies from Qatar and other asolute monarchies ?

 

How to analyze the crisis in Mali


The events of Mali can not be separated from the long-term effects of colonization and neo-colonial policies pursued since the overthrow of the first truly independent Malian government, the one of President Modibo Keita, put to death in prison while the perpetrators of the coup had been brought to power under the influence of French secret services. These events are also the direct result of the destruction of the Libyan state due to the interference of the NATO powers and absolutist monarchies of the Arabian Peninsula. Weapons and armed groups gathered in northern Mali coming from Libya after the fall of the Libyan State, without U.S. space satellites sounded the alarm.
It is also clear that during decades the Malian government and its army were decaying in force, like other neighboring states, and this was tolerated and even encouraged by foreign powers, and the Malian soldiers who have been trained by the U.S. Military turned suddenly to the rebel camp when they arrived in northern Mali. And Mali, like its neighbors, conceals strategic resources (uranium, oil, gas, gold) at a time when new powers are competing with the United States and their protégés, looking for sources energy and resources to ensure their development.

 

The conflict in Mali is also characterized by other contradictions between Western powers and big transnational corporations in an area which is traditionally the sphere of influence of France.


And it is in this context that we must analyze the French intervention which received a remote support from its official allies and emerging powers. In a country that has no real legitimate government since the actual Malian government is the result of a balance of power caused by a coup d'état, and that French intervention enjoys the support of ECOWAS, an a priori strictly economical organization, whose leaders are often challenged about their sovereignty, particularly in the case of Ivory Coast government which was set up following an external intervention, a first in the international annals, to decide who was supposed to have won the elections in this country.


It is also clear that the only independent state formed in the region is now Algeria, the largest country in Africa since the dismantling of the unified Sudan accomplished under the influence of the USA and Israel. And it has been found in analysis coming from AFRICOM, the old separatist French plan dating from the end of the colonial period of the "great Sahara", planning to break the existing states in favor of a large sparsely populated entityt and easily controllable. AFRICOM is the U.S. military command for Africa, which is still looking unsuccessfully, for an African country agreeing to host his seat for the moment in "exile" in Stuttgart.


Atlanticism and inter-imperialist contradictions


Since Qatar is clearly behind all attempts to carry on violent changes in the Arab and Muslim countries, especially Mali, and this country, for the majority of its territory, constitutes a U.S. army base, how can we imagine the contradictions that seem to emerge in Mali between the French and the position of Qatar and his US protector ?


It seems that there is in fact a complementarity role between French and U.S. strategic objective to control Africa and block the development of contacts between African countries and the BRICS emerging powers, in particularly China, and also to prevent the continuation of real independent States in this axis which begins on the shores of the Atlantic Ocean and extends into Xinjiang axis cutting Africa and Eurasia in two parts. But there is also an inter-imperialist contradiction between the old French colonialism and the Anglo-Saxon powers, between Total and British Petroleum plus Exxon Mobile. Presumably the same applies for uranium and gold.


However, in Algeria, the recent attack from Libya of the gas site In Amenas was belonging to British Petroleum, that asked for no Algerian military presence there since security was supposed to have been delegated to private security companies chosen by the company ...we did not see in action during the terrorist attack. Difficult then not to think this attack was not seen as a good pretext to interfere in Algerian affairs, which was made impossible because of the quick response of the Algerian authorities. In a country whose population did not yield to sirens of the so called "Arab Spring" coming from Algerian parties, "secular", "regionalists" or "Islamist" regularly received by the U.S. ambassador and for some of them benefiting from satellite “islamic” television based in London and Qatar. This may then explain the anger manifested initially by the British Prime Minister against Algiers. Algeria seems then to be a target for NATO. It even seems to be their next target.


In this context, one might think that there is in Mali two levels of contradictions: first the inter-imperialist contradiction between France and the Anglo-Saxon powers. Then there is a simultaneous determination of France to strengthen its position within the Atlantic alliance, showing the essential role it could play in the delivery of all attempts to develop closer relations between African countries and all countries committed to developing "South-South" relationships.


It is impossible, therefore if we remain committed to the UN Charter and its commitment to national sovereignty and non-interference in the internal affairs of States, to support any political intervention in Africa. We can only support everything tending towards the restoration of full independence, territorial integrity and sovereignty of Mali, Algeria and all neighboring countries. Countries threatened by long ago established terrorist groups, initially known for their links with crime and secret services, before they pledged allegiance, for most of them to the so-called "Islamism" manifactured under the influence of archaic monarchies and whose activities are supported by external powers, in Libya, Syria and elsewhere. Like it or not, there is a direct link between the events in Libya, Syria, Mali and Algeria. The end of the support of absolutist monarchies of the Gulf, relay of U.S. imperialism, to armed rebel groups in Syria, Libya and Mali should ipso facto, mean the end of conflict in these countries.


"Islamism" a pretext to legitimize interference


We must analyze in this context the issues that trouble many activists of social progress, in particular the soc-called "Islamism". We must remember that this concept is typically Western since the founder of Islam was leading a political party known under the name "Hezbollah", and he was the head of a State established Medina who proclaimed the world's first constitution, which guaranteed the rules for the coexistence of different tribes and religions in a common state. Islam is then in its principle not only a belief in the afterlife, not only a social and legal code, but it is also a political project since its beginnings (non-usurious economy, social equality before the law, religious tolerance, etc.). Although this project, like other political projects, can be read on a reactionary or on a progressive way. It is therefore clear that, just as in the case of Chavez, or even Angela Merkel, claiming a social and "political Christianism", simultaneously with a Marxist social analysis in the case of Venezuela, we can not a priori deny to Muslims the right to propose a political programme in accordance with their beliefs. Unless we accept, like in the case of the hypocritical secularism denounced by Lenin in his time, a double standard recalling the colonial ethnocentrism. The question linked to "Islamism", in fact the Takfirism, or extremist exclusivism lay elsewhere. It would be a strictly internal matter for the people concerned, denying to any outside state the right to meddle, even in the case of a reactionary character which in fact is actually the most often form taken nowadays, if these currents were not often manipulated by imperialist powers and their vassals absolutist monarchies subject to predatory capitalism globalized.


One can not confuse transnational drug, weapons and migrants traffickers who took the label of "Islam" as a front for their activities aiming to take control of the territory, what the imperialist powers and their vassals states have allowed, and even encouraged, with the activities of other "Islamists", even if they are reactionary. It must be remembered that at the time of the Taliban government in Afghanistan, opium cultivation was eradicated in the name of Islam and that if Afghanistan is now once again the largest producer of drugs, it is, like it was donne previously under the auspices of the CIA in Latin America, because of the country's occupation by NATO which substitute to an "Islamist", reactionary and independent government a new one which was "Islamist", based on trafficking and equally if not more reactionary in reality whatsoever towards social groupes, marginalized regions and women, far from the Capital scene for Western journalists.


It is therefore clear that there is a link between declining Western imperialist powers, absolutist monarchies created from scratch by the colonialists at the time of their strenght and trafficking "Islamist" networks used by these circles loving to play firefighter arsonists. This does not mean that there is no contradiction between these circles. The main enemy of the peoples of the Sahara is not of local origin, it comes from the centers of imperialism, and France, if serious in its claims of respect for people, should take the path of a mutually beneficial cooperation project with african peoples, break with NATO and the EU, and developp cooperations with truly independent States of Eurasia, Mediterranean area, Africa and Latin America which are now the only real counterweight against the predatory capitalism globalized warmongers protected by NATO, the more than 700 U.S. military bases spread throughout the world and the archipelago of “black holes” of the CIA functionning under the effective cooperation of all NATO member states and all dictatorships or vassal formal democracies.

 


Concerning Malian people, we cannot anyway tell what is their real opinions toward the bloody events destroying their country, since nothing has been done before by external actors of the current crisis to allow negotiations between all parties representing this people.

 

* Historian, Politologist, director of “La Pensée libre” website, activist of the French “Collectif pas en notre nom”.

 

** Trade-unionist, Former Head of the International Department of the CGT Union, Former member of the Central Committee of the French communist party

 

 


 

 

Version française :

Mali: gauche proguerre et recolonisation

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Réponse à Samir Amin



Février 2013


Par Bruno Drweski*, Jean-Pierre Page **



La gauche anti-guerre dans le camp de la guerre ?



Alors que le monde capitaliste s'enfonce dans une crise systémique sans précédent et que le monde arabe est traversé par des tentatives de déstabilisation qui sont dues aux décennies de pillage et de dictature mais qui ne sont pas toutes, loin de là, le résultat de facteurs locaux, que l'Afrique vit à l'heure du pillage et de conflits non réglés, du Congo à la Cote d'Ivoire, du Sud-Soudan à la Libye, la France s'est engagée de nouveau dans un conflit armé dans une de ses anciennes colonies, le Mali. La "gauche antiguerre" est globalement passée entretemps de la condamnation du bout des lèvres des bombardements en Yougoslavie et en Afghanistan au soutien déclaré à l'ingérence en Libye, en Syrie et au Mali. On doit essayer de comprendre pourquoi ? Et pourquoi il peut être difficile de naviguer entre les réseaux occidentaux de la gauche ex-antiguerre à la gauche anti-impérialiste des pays du Sud ?


L'inaction coupable, voire l'aquiescement aux thèses dominantes, de beaucoup de « progressistes » occidentaux sur les questions de la guerre et de la paix au cours des derniers événements de Libye, de Syrie ou du Mali tranchent radicalement avec le « guerre à la guerre » de Henri Barbusse, slogan qui fut fondateur, en France, de la gauche anti-impérialiste, anticolonialiste et anticapitaliste. Et dans ce contexte, on peut ressentir la position prise par Samir Amin en particulier sur les événements du Mali1, comme une rupture avec les principes qui fondent l'internationalisme : souveraineté, indépendance, non ingérence mais également une rupture avec, par exemple, la gauche latino-américaine et plus largement celle des pays du Sud.


Comment peut-on présenter Hollande et le gouvernement « socialiste » comme étant désintéressé et quasimment représentant l'honneur d'une Europe incapable de position commune face aux crises arabe et africaine et face au grand méchant loup US – Américain, avec également un flou sur la question de l'attitude à avoir à l'égard de la Chine et de la Russie ? Alors que nous avons affaire en France à un gouvernement qui incarne l'ingérence, l'interventionnisme, dans le droit fil de ce que furent historiquement en France les « socialistes » : un instrument du colonialisme et d'une répression féroce contre le mouvement de libération nationale (voir en particulier : Mitterand et l'Algérie). Un passif qui n'a jamais été analysé, dénoncé, et donc dépassé par les intéressés.


Nous attendons du Président du Forum des alternatives (Samir Amin) qu'il présente une alternative à la prolongation des errements de la gauche socialiste depuis la période coloniale qui s'est en fait poursuivie tout au long des gouvernements de gauche depuis 1981. L'interventionisme militaire des États riches, qui plus est ex-pays colonisateurs, a tout pour lui, sauf de constituer une référence morale et philantropique de la part de ceux-là même qui ont mis en place et entretenu après les indépendances des régimes fantoches comme celui existant encore aujourd'hui au Mali ! Après le renversement par la force et la manipulation des services néocoloniaux du gouvernement progressiste du grand patriote malien Modibo Keita2. Comportement grotesque donc que ne peuvent accepter les authentiques soutiens aux pays du Tiers-monde qui réclament toujours sans succès depuis les années 1960 un véritable nouvel ordre économique mondial égalitaire, et donc un nouvel ordre politique qui soit, lui aussi, égalitaire, à l'opposé donc du « nouvel-ancien ordre mondial » prôné désormais par les centres impérialistes, dans la foulée des politiques réactionnaires menées tambour battant au cours des derniers trente ans.


Comment peut-on imaginer dès lors que ce soit la France, avec son passé, qui pourrait assurer les négociations au Mali ? Au nom de quoi, de qui, pourrait-elle le faire de façon équilibrée ? Au fond, n'est-ce pas là nous renvoyer encore une fois à la fameuse « responsability to protect »concoctée par les droidelomistes d'outre-Atlantique en justifiant, ou en légitimant ici, l'ingérence militaire française au Mali, à partir du même concept à la mode du « droit à protéger ». Ce qui sera vécu, lorsque la poussière des chars sera retombée, par les peuples intéressés comme une arrogance, un mépris vis à vis des peuples d'Afrique qui doivent adorer voir dans les rues de Tombouctou les drapeaux français qu'on a distribué aux enfants, et où il ne manque en fait plus qu'on nous dise "merci bwana !"


Ces reportages de propagande sont de véritables insultes pour ceux qu'on présente comme « les bons nègres » qui applaudissent les piou piou français, comme voici plus d'un siècle, ceux qui « amenaient la civilisation aux peuplades déshéritées et incultes ». Au fond, après avoir raillé le discours de Dakar de Sarkozy et sa façon de présenter l'Afrique, et en particulier celle « sur l'incapacité de l'homme africain à entrer dans l'histoire»3, c'est exactement en fait le même discours dont nous abreuvent les médias.

Enfin, un économiste « de gauche », si ce terme veut encore dire quoique ce soit, et « antiguerre », au moment où la France et l'Europe s'enfoncent dans la crise, le chômage de masse et la misère doit prendre position également sur le coût de cette guerre, les estimations variant entre 30 millions d'euros à ce jour (selon le ministre français de la guerre) jusqu'à un million d'euros par jour !4. Et de demander : et si ces sommes considérables étaient affectées au développement et à la coopération réelle du Mali avec la France, que resterait-il aux fameux « islamistes », ou aux séparatistes touaregs, ou à leurs alliés du Qatar et d'ailleurs, comme espace politique pour intervenir ?



Comment analyser la crise du Mali



Il est clair que les événements du Mali ne peuvent être séparés des effets à long terme de la colonisation et des politiques néocoloniales menées depuis le renversement du premier gouvernement malien réellement indépendant et voué au développement national, celui du président Modibo Keita, mis à mort en prison alors que les auteurs du coup d'état avaient été portés au pouvoir sous l'influence des pouvoirs français de l'époque. Coup d'état qui engagea jusqu'à aujourd'hui le Mali sur la voie de la soumission à l'influence néocoloniale et freina toute politique de développement autocentré.



Il est également clair que les événements actuels au Mali sont la conséquence directe de la destruction de l'Etat libyen due à l'ingérence des puissances de l'OTAN et des monarchies absolutistes de la péninsule arabique. Les armes et groupes armés rassemblés dans le nord du Mali à partir de la Libye ont été acheminés après la chute de l'Etat libyen vers le Mali, sans que les satellites spatiaux des Etats-Unis ne sonnent l'alarme.

 

Il est clair aussi que l'affaiblissement depuis plusieurs décennies de l'Etat malien et de son armée, comme celui d'autres Etats voisins, a été toléré, voire encouragé, par des puissances extérieures, et que les militaires maliens qui ont été formés par des militaires US sont en grande partie passés avec armes et bagages dans le camp rebelle lors de l'arrivée des groupes armés de différentes obédiences dans le Nord du Mali.



Il est clair également que le Mali, comme ses voisins, recelle des ressources stratégiques (uranium, pétrole, gaz, or) convoitées à l'heure où émergent sur la scène internationale des puissances concurrençant les Etats-Unis et leurs protégés, et qui sont à la recherche de sources d'énergie et de richesses pour assurer leur développement.



Il est clair aussi que le seul Etat constitué et indépendant dans la région est désormais l'Algérie, le plus grand pays d'Afrique depuis le démantèlement du Soudan unifié accompli sous influence des USA et d'Israël.



Il est clair également que le conflit au Mali est caractérisé d'une part par des contradictions traversant les puissances occidentales et les grandes compagnies transnationales dans une zone qui constitue le pré-carré traditionnel de la France coloniale et post-coloniale.



Et c'est dans ce contexte que l'on doit analyser l'engagement français qui a rencontré un appui distant de la part de ses alliés officiels et des puissances émergentes. Dans un pays qui ne possède pas de véritable gouvernement légitime puisque le gouvernement malien actuel est le résultat d'un rapport de force provoqué par un coup d'état et contre-coup d'état, et que l'intervention française jouit de l'appui d'une CEDEAO, organisation a prioristrictement économique, dont les dirigeants sont souvent contestés quant à leur souveraineté, en particulier celui de la Cote d'Ivoire dont le gouvernement a été mis en place à la suite d'une intervention extérieure, une première dans les anales internationales, chargée de décider qui était censé avoir gagné les élections dans ce pays. Rappelons à ce sujet que, en plus du caractère ignoble, agressif et criminel du gouvernement français de l'époque dans ce conflit toujours non réglé, le Parti socialiste français a alors manifestement accompagné ce mouvement en trahissant ses « camarades » du Front populaire ivoirien, parti membre de l'Internationale socialiste. Indépendamment par ailleurs des opinions que les Ivoiriens peuvent porter sur le gouvernement Gbagbo et qui sont les seuls en droit de porter un jugement sur ce sujet.



Il est clair par ailleurs que l'on a trouvé dans les cartons des stratèges de l'AFRICOM le vieux plan séparatiste français datant de la fin de la période coloniale du « grand Sahel », prévoyant de casser les Etats existant au profit d'une vaste entité désertique peu peuplée et facilement contrôlable. L'AFRICOM, c'est le commandement de l'armée US pour l'Afrique, qui cherche toujours, sans succès, un pays africain acceptant d'héberger son siège qui se trouve pour le moment « exilé » à Stuttgart, en Allemagne. Plan qui est donc repris comme hypothèse de travail par la puissance qui semble concurrencer sur ce terrain une France qui soutient désormais l'existence formelle des Etats aujourd'hui constitués5.



« Communauté de destin » atlantique et/ou contradictions inter-impérialistes ?


Puisque le Qatar est visiblement derrière toutes les tentatives de renversements violents dans

les pays arabes et musulmans, en particulier au Mali, et que le Qatar constitue lui même, pour la majorité de son territoire, une base de l'armée US, comment concevoir les contradictions qui semblent émerger au Mali entre la position française et celle du Qatar ...et de son protecteur ?



Il semble donc dans ce contexte qu'il y a aujourd'hui d'une part complémentarité entre l'action de la France au Mali et l'objectif stratégique des USA de contrôler l'Afrique et de bloquer le développement des contacts entre les pays africains et les puissances émergentes du BRICS, en particulier la Chine, et d'empêcher aussi le maintien d'Etats forts et indépendants, tant politiquement que économiquement, dans cet axe qui commence sur les rives de l'océan Atlantique et se prolonge jusqu'au Xinjiang, axe qui permet de couper l'Afrique et l'Eurasie en deux parties.


Mais il existe aussi une contradiction inter-impérialiste entre le vieux colonialisme français et ses prolongements fatigués de ladite « Françafrique », et les puissances anglo-saxonnes, ce qui apparaît en particulier avec la concurrence entre le groupe Total et les groupes British Petroleum et Exxon Mobile. Et on peut supposer qu'il en va de même pour l'uranium et l'or.


Or, en Algérie, l'attaque venue de Libye qui a visé récemment le site gazier d'In Amenas visait un site de British Petroleum où, à la demande même de BP, il n'y avait pas de présence militaire algérienne, la sécurité étant déléguée en principe à des sociétés de sécurité privées choisies par la compagnie, ...et que l'on n'a pas vu agir lors de l'attaque terroriste. On aurait ainsi voulu faciliter l'attaque de ce site situé à proximité immédiate de la frontière libyenne qu'on ne s'y serait pas pris autrement, ce qui permet d'émettre l'hypothèse d'une provocation extérieure. La réaction rapide et surprenante des pouvoirs algériens a empêché une longue crise des otages qui aurait permis toutes les « médiations » et toutes les ingérences dans les affaires intérieures de l'Algérie. Pays dont la population a refusé de céder aux syrènes dudit « printemps arabe » et des partis algériens, tant « laïcs » que « régionalistes » ou « islamistes » qui sont reçus régulièrement par l'ambassadeur des USA et ses collègues des autres puissances occidentales ou qui entretiennent des télévisions satellitaires « islamiques » d'opposition basées à Londres et au Qatar. Ce qui peut expliquer la colère manifestée au départ par le premier ministre britannique envers Alger. L'Algérie, sans doute plus encore que le Mali, semble constituer une cible de choix pour les pouvoirs impérialistes de l'OTAN. Elle semble même constituer leur prochaine cible privilégiée. Tout ayant été fait pour que le long de toutes ses vastes frontières, du Maroc au Mali en passant par le Sahara occidental, et du Mali à la Libye, voire à la Tunisie, ce soient des pouvoirs ou des forces hostiles à ce pays non aligné et symbole d'une lutte ardue et réussie pour l'indépendance qui s'installent.


Dans ce contexte, on peut penser qu'il y a dans la crise du Mali deux niveaux de contradictions : tout d'abord une contradiction inter-impérialiste entre la France et les puissances anglo-saxonnes, entre les firmes transnationales basées en France et celles associées aux puissances anglo-saxonnes. Il y a ensuite simultanément une volonté de la France de renforcer sa position au sein même de l'alliance atlantique, en montrant le rôle incontournable qu'elle pourrait jouer dans le refoulement de toutes les tentatives de développement de relations plus étroites et plus avantageuses entre les pays africains et les puissances émergentes du BRICS, en particulier la Chine et l'ensemble des pays non alignés attachés au développement de relations économiques équitables « Sud-Sud ». A moins que l'on adopte le point de vue optimiste selon lequel, la France voudrait renouer avec sa tradition gaulliste, et soutenue en principe par le Parti communiste français à l'époque, d'une politique « arabe » et mondiale « équidistante » tout en rompant en plus avec la tradition de la « Françafrique », et qu'il s'agirait aussi d'imposer cela en Afrique. Mais pour le moment, rien ne le laisse supposer puisque même les hésitations manifestées par le candidat Hollande envers l'OTAN ont fait long feu dès son arrivée à l'Elysée, ce que les activités de la France en Syrie et les multiples consultations poursuivies entre Paris, Doha et Tel Aviv semblent démontrer.


Il est impossible, dès lors que l'on reste attaché à la Charte des Nations Unies et donc à la souveraineté nationale et à la non ingérence dans les affaires intérieures des Etats, d'appuyer une quelconque politique de puissance, de morcellement ou de domination en Afrique, d'où qu'elle vienne. On ne peut que soutenir le droit à l'autodétermination, à la souveraineté et à l'intégrité territoriale des pays arabes et africains. Et donc tout ce qui tendra vers la restauration de l'indépendance totale, de l'intégrité territoriale et de la souveraineté nationale du Mali et le maintien de l'indépendance et de l'intégrité territoriale de l'Algérie et de tous les pays de la zone sahélienne. Raisons pour laquelle il faut au moins rester très prudent, voire circonspect, à propos des récents événements au Mali et dans les pays voisins. Pays qui sont tous menacés par des groupes terroristes implantés depuis longtemps, et d'abord connus pour leurs liens avec la criminalité et les services secrets occultes avant même de faire allégeance, pour la plupart, à un prétendu « islamisme » concocté sous l'influence de monarchies d'un autre âge et dont les activités ont été soutenues et le sont toujours par des puissances extérieures, en Libye, en Syrie ou ailleurs.


Nous ne pouvons donc, si c'est le progrès social et le progrès des peuples qui nous tient à coeur, que militer pour que la France fasse, avant toute prise de position, preuve de cohérence sur les principes mis de l'avant par son gouvernement, pour des raisons de pure forme sans doute, en dénonçant ces groupements transnationaux et leurs appuis dans la péninsule arabique, où qu'ils soient, et donc en particulier en Syrie, ce qui permettrait de créer les conditions permettant au Mali de jouir le plus rapidement possible de sa pleine indépendance et d'élaborer un calendrier de reconstruction rapide d'une armée nationale digne de ce nom, d'évacuation du pays par les forces étrangères en même temps qu'auront été créées les conditions pour des négociations de paix entre toutes les forces politiques maliennes, sans ingérences extérieures. Ce qui entre évidemment en contradiction avec les intérêts économiques à court terme des classes dirigeantes en France. Ce qui implique aussi que la France cesse toutes les activités en Libye qui prolongent les résultats de l'intervention désastreuse auquelle le précédent gouvernement français avait procédé et qu'elle cesse toute politique d'ingérence dans les affaires intérieures syriennes et coupe tout lien avec une opposition extérieure et armée dont la présence doit bien plus à des facteurs extérieurs qu'à un souhait jamais prouvé de la population syrienne. Qu'on le veuille ou non, il existe un lien direct entre les événements de Libye, de Syrie, du Mali et d'Algérie. Et la politique du gouvernement français ne pourra être appuyée que lorsqu'il aura fait preuve de cohérence. La fin de l'appui des monarchies absolutistes du Golfe, relais régional habituel de l'impérialisme US, aux groupes rebelles armés en Syrie, en Libye et au Mali devrait entraîner ipso facto,la fin des conflits dans ces pays et rendre donc inutile la présence de l'armée française au Mali. Si c'est là vraiment l'objectif recherché par Paris.


Dans ce contexte, nous ne pouvons que nous étonner que certaines voix comme Samir Amin, connues pour leur engagement anti-impérialiste prennent partie dans ce conflit, qui plus est en soutenant l'action de la France elle même appuyée par l'OTAN, alors même que, comme l'a rappelé l'ambassadeur russe à l'ONU, la résolution du Conseil de sécurité de l'ONU ne donne pas à la France le droit de tout faire au Mali.



« L'islam politique » comme élément légitimateur de l'ingérence



C'est dans ce contexte global là qu'il faut mesurer et analyser les questions qui troublent nombre de militants du progrès social, en particulier la question dudit « islam politique ». Il faut tout d'abord rappeler que cette notion est typiquement d'origine occidentale puisque le fondateur de l'islam fut d'abord le chef d'un parti politique revendiqué comme tel ayant pour nom « Hezbollah », et qu'il fut le chef d'un Etat établi à Médine qui élabora la première constitution au monde, constitution garantissant les règles de cohabitation de tribus et de religions différentes au sein d'un Etat commun. L'islam est donc par principe non seulement une croyance dans l'au delà, non seulement une éthique sociale et juridique, mais c'est aussi un projet politique depuis ses origines (économie non usuraire, égalité sociale devant la loi, tolérance religieuse, etc.) même si ce projet, comme d'autres, peut être lu et décliné sur un mode réactionnaire ou progressiste. Il est donc clair que, au même titre, qu'un Chavez, voire une Angela Merkel, peut se revendiquer d'un « christianisme politique » et social, et aussi d'une analyse sociale marxiste en parallèle dans le cas vénézuélien, on ne peut a priorirefuser à des musulmans le droit de proposer librement à leurs peuples une projet politique en accord avec leurs convictions profondes. A moins d'accepter, au nom du vieux laïcisme hypocrite social-démocrate dénoncé en son temps par Lénine, puis par Maurice Thorez, un deux poids deux mesures rappelant l'ethnocentrisme colonial. La question dudit « islamisme », en fait du takfirisme, de l'exclusivisme extrémiste, est ailleurs. Elle constituerait une stricte question intérieure pour les peuples concernés dont aucun Etat extérieur n'aurait le droit de se mêler, y compris s'il prenait la forme effectivement réactionnaire qu'il a le plus souvent pris de nos jours, si ces courants n'étaient pas souvent instrumentalisés par des grandes puissances impérialistes et leurs féaux des monarchies absolutistes absolument soumises aux règles politiques et économiques du capitalisme prédateur mondialisé.


On ne peut pas non plus confondre les groupes de trafiquants transnationaux de drogue, d'armes et de migrants qui ont pris le label « islamiste » comme paravent pour leurs activités lucratives et leurs luttes pour le contrôle du territoire, ce que l'on connait depuis au moins une vingtaine d'années dans les pays du Sahel, et ce que les grandes puissances impérialistes et leurs Etats vassaux ont laissé faire, voire favorisé, avec les activités d'autres « islamistes », aussi réactionnaires soient ils. Il est nécessaire de rappeler ici que, à l'époque du gouvernement des talibans en Afghanistan, la culture de l'opium avait été presque totalement éradiquée au nom des valeurs traditionnelles de l'islam et que, si l'Afghanistan est redevenu aujourd'hui le principal producteur de drogue, cela fait suite, à l'image de ce qui s'était fait auparavant sous l'égide de la CIA en Amérique latine, à l'occupation du pays par l'OTAN qui a renversé un gouvernement « islamiste » national, réactionnaire et indépendant pour le remplacer par un gouvernement « islamiste » soumis, s'appuyant sur tous les trafics possibles et non moins sinon plus réactionnaire encore dans les faits, que ce soit vis à vis des couches sociales et des régions marginalisées que vis à vis des femmes, hors de la scène médiatique centrale constituée par la capitale à usage des journalistes occidentaux.


Il est donc clair qu'il existe un lien entre les puissances impérialistes déclinantes d'Occident, les monarchies absolutistes créées de toute pièce par les colonialistes à l'époque de leur puissance et les réseaux de trafiquants « islamistes » utilisés par ces mêmes cercles qui aiment jouer aux pompiers pyromanes. Ce qui ne veut pas dire qu'il n'existe pas des contradictions entre tous ces cercles. Il ne faut toutefois pas confondre les contradictions qui peuvent être à un moment donné non antagoniques au sein de la bourgeoisie impérialiste et compradore, et les contradictions antagoniques, ou qui peuvent le devenir éventuellement. On peut certes estimer que la France défend ses propres intérêts capitalistes au Sahel et que cela passe par des attitudes plus modérées envers les populations locales et envers des Etats indépendants comme l'Algérie, mais on ne peut nier que son intervention ouvre logiquement la voie à d'autres interventions, et que rien ne dit que l'intervention dont le ministre français de la « défense » actuel souhaite qu'elle se prolonge jusqu'à la victoire « totale » ne profite qu'à TOTAL en finale, et qu'elle n'entraine pas une guerre sans fin, achevant de désintégrer les Etats existant et ouvrant, comme cela est le cas en Libye actuellement, la voie à un désordre généralisé permettant aux compagnies transnationales les plus puissantes de « sécuriser » les mines et gisements qu'elles auront réussi à s'accaparer, laissant le reste du territoire aux mains de seigneurs de la guerre, à l'image de ce qui s'était passé pendant la période coloniale dans l'ex-empire de Chine dépecé jusqu'à la victoire de la Révolution chinoise qui restaura l'intégrité territoriale du pays à partir de 1949.


L'ennemi principal des peuples au Sahara n'est pas d'origine locale, il provient des centres même de l'impérialisme, et la France, si elle était sérieuse dans ses revendications de respect des peuples, prendrait le chemin d'un projet de coopération mutuellement avantageux avec ces peuples, d'une rupture avec l'OTAN et l'UE, et d'un rapprochement avec les puissances émergentes et les Etats réellement indépendants d'Eurasie, de Méditerrannée, d'Afrique et d'Amérique latine qui constituent aujourd'hui le seul contrepoids réel face aux menées guerrières et destructrices du capitalisme prédateur mondialisé, « sécurisé » autour de l'OTAN et des plus de 700 bases militaires US répandues dans le monde et de l'archipel des prisons secrètes de la CIA qui bénéficient de la coopération effective de tous les Etats membres de l'OTAN et de toutes les dictatures ou démocraties formelles qui lui restent soumis.


Quant au Maliens, rien ne permet de dire quelles sont leurs opinions envers les événements qui ensanglantent leur pays, puisque rien n'a été fait auparavant par les protagonistes extérieurs de la crise actuelle pour permettre des négociations entre toutes les parties représentatives de ce peuple. À l'apparence que semble procurer à certains la recherche de succès politiques ou médiatiques éphémères, nous préférons pour notre part la défense de principes.



Bruno Drweski*, Jean-Pierre Page**



* Historien, Politologue, Militant du Collectif d'associations « Pas en notre nom ».

 

** Syndicaliste, ancien responsable du département international de la CGT, ancien membre du Comité central du Parti communiste français.

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1 Voir http://www.m-pep.org/spip.php?article3184, consulté le 31 janvier 2013

2 Modibo Keïta est un homme politique malien, premier Président du Mali après son indépendance et promoteur de l'éphémère Fédération du Mali avec le Sénégal dont le gouvernement préféra en finale se rapprocher de Paris. Modibo Keïta a gouverné son pays entre 1960 et 1968 lorsqu'il fut renversé par un coup d'état qui bénéficiait visiblement de l'appui des cercles colonialistes. Il est né en 1915 à Bamako et est mort en détention au camp des commandos parachutistes de Djikoroni Para à Bamako, le 16 mai 1977, ses geôliers lui ayant apporté de la nourriture empoisonnée, à un moment où la crise de la politique néocoloniale française devenait patente. Panafricaniste et tiers-mondiste convaincu, Modibo Keïta a mené une politique de non alignement radical, établissant des rapports étroits avec les pays ayant opté pour le socialisme.

3 Pour « les deux discours de Dakar », voir http://www.lexpress.fr/actualite/politique/hollande-et-sarkozy-deux-versions-du-discours-de-dakar_1173898.html, consulté le 3 février 2013

5 Mireille Mendez-France-Fanon, « Mali : les dessous impérialistes d'une intervention franco-américaine », http://counterpsyops.com/tag/africom, consulté le 3 février 2013 ; Mahdi Darius Nazemroaya, Julien Teil, « America's conquest of Africa – The roles of France and Israel », http://counterpsyops.com/2011/10/08/americas-conquest-of-africa-the-roles-of-france-and-israel, consulté le 3 février 2013

 

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